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miércoles, 20 de mayo de 2026

ERECCIÓN DE LA ARQUIDIÓCESIS METROPOLITANA DE MEDELLÍN

 

GREGORIVS, EPISCOPUS

SERVVS SERVORVM DEI

AD PERPETVAM REI MEMORIAM

A los venerables hermanos cardenales, obispos, presbíteros y diáconos; a los religiosos, religiosas y a todo el Pueblo santo de Dios perteneciente a la Iglesia en Medellín: salud y bendición apostólica.

I. PRÓLOGO

La Santa Iglesia Católica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo sobre la roca firme del bienaventurado Apóstol Pedro y extendida por toda la tierra mediante la predicación apostólica, continúa anunciando el Evangelio y guiando al Pueblo de Dios hacia la salvación eterna.

Para el recto gobierno pastoral de las Iglesias particulares y para una más eficaz atención espiritual de los fieles, corresponde al Romano Pontífice erigir, modificar y organizar las circunscripciones eclesiásticas conforme a las necesidades del Pueblo de Dios y al bien de la comunión eclesial.

Las Iglesias metropolitanas, desde antiguo, han ocupado un lugar especial en la vida de la Iglesia, siendo centros de unidad, coordinación pastoral y comunión entre las diócesis sufragáneas.

Por ello, la erección de una sede metropolitana no constituye solamente una disposición administrativa, sino una expresión visible de la solicitud pastoral de la Iglesia universal hacia una porción concreta del Pueblo santo de Dios.


II. LA IGLESIA METROPOLITANA

La Arquidiócesis Metropolitana, presidida por su Arzobispo, está llamada a promover la unidad eclesial, custodiar la recta doctrina y fortalecer la comunión entre las Iglesias particulares confiadas a su provincia eclesiástica.

El Arzobispo Metropolitano, unido al Romano Pontífice y en comunión con el Colegio Episcopal, ejerce el ministerio de enseñar, santificar y regir al Pueblo de Dios conforme a las normas de la Santa Iglesia y a las disposiciones del Derecho Canónico.

La Iglesia enseña que toda Iglesia particular debe distinguirse por:

— fidelidad íntegra al Evangelio;
— comunión con la Sede Apostólica;
— dignidad en la celebración de la sagrada liturgia;
— caridad pastoral hacia los fieles;
— y espíritu constante de evangelización.

El Código de Derecho Canónico establece en el canon 431 §1:

“Para promover una acción pastoral común entre diversas diócesis vecinas, y fomentar mejor las relaciones mutuas entre los Obispos diocesanos, las Iglesias particulares vecinas deben agruparse en provincias eclesiásticas.”

 

III. CONSIDERANDO

Que la ciudad de Medellín ha sido, a lo largo del tiempo, lugar de profundo crecimiento eclesial, fecundidad pastoral y abundantes vocaciones al servicio de la Iglesia;

Que el aumento del Pueblo de Dios y las necesidades pastorales de la región requieren una organización eclesiástica más adecuada y estable;

Que resulta conveniente fortalecer la unidad pastoral, la evangelización y la coordinación entre las Iglesias particulares de la región;

Que la Santa Sede, atendiendo al bien espiritual de los fieles y al desarrollo de la misión evangelizadora de la Iglesia, considera oportuno erigir una sede metropolitana en dicha ciudad;

Y habiendo escuchado el parecer de quienes corresponde e invocado la asistencia del Espíritu Santo;

IV. DECRETAMOS

Por la plenitud de Nuestra Autoridad Apostólica, decretamos y establecemos lo siguiente:

Artículo I

Que la Iglesia particular de Medellín sea legítimamente erigida y constituida como Arquidiócesis Metropolitana de Medellín, con todos los derechos, privilegios y obligaciones establecidos por el Derecho Canónico.

Artículo II

Que la mencionada Arquidiócesis Metropolitana quede incorporada plenamente a la comunión de la Iglesia universal bajo la autoridad del Romano Pontífice.

Artículo III

Que la sede arzobispal quede establecida en la ciudad de Medellín, teniendo como iglesia catedral la legítimamente designada conforme a las normas eclesiásticas.

Artículo IV

Que la nueva provincia eclesiástica comprenda las diócesis sufragáneas que legítimamente le sean asignadas por la Santa Sede.

Artículo V

Que el gobierno pastoral de la Arquidiócesis Metropolitana sea confiado al Reverendo Padre Alejandro, legítimamente nombrado Arzobispo Metropolitano de Medellín.

Artículo VI

Que todos los fieles, clérigos, religiosos y laicos reconozcan y respeten la autoridad legítimamente constituida mediante este decreto y colaboren activamente en la misión evangelizadora de la Iglesia.


V. SOBRE LOS FIELES

Exhortamos paternalmente al Pueblo santo de Dios perteneciente a la nueva Arquidiócesis Metropolitana de Medellín a permanecer firmes en la fe católica, perseverar en la comunión eclesial y vivir auténticamente la caridad cristiana.

Que todos trabajen diligentemente por la unidad de la Iglesia, evitando divisiones, escándalos y toda forma de discordia contraria al Evangelio de Cristo.

Asimismo, pedimos elevar constantes oraciones por la nueva Iglesia Metropolitana y por su Arzobispo, para que el Espíritu Santo fortalezca su misión pastoral.


VI. EXHORTACIÓN

Con espíritu apostólico exhortamos al querido hijo Alejandro, constituido ahora Arzobispo Metropolitano de Medellín, a ejercer este ministerio con humildad, prudencia y fidelidad absoluta a la Santa Iglesia.

Que recuerde siempre que el oficio pastoral no constituye un privilegio humano, sino un servicio santo en favor del Pueblo de Dios y de la salvación de las almas.

Que la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia; los santos Apóstoles Pedro y Pablo; y todos los santos intercedan por esta nueva Iglesia Metropolitana, para que permanezca firme en la fe, fecunda en la caridad y perseverante en la verdad.


Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die XX mensis Maii, Anno Sancto Iubilaei MMXXVI, primo Pontificatus Nostri.

Gregorivs pp. 
Pontífice Máximo

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