GREGORIVS, EPISCOPUS
SERVVS SERVORVM DEI
Desde el inicio de Nuestro ministerio Petrino, recibido por disposición de la Divina Providencia en la Sede del bienaventurado Apóstol Pedro, sentimos el grave deber de confirmar a los hermanos en la fe, custodiar la unidad de la Iglesia y fortalecer la comunión del Pueblo santo de Dios.
La Santa Iglesia Católica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo y edificada sobre el fundamento de los Apóstoles, no permanece firme por la fuerza humana ni por intereses terrenos, sino por la gracia de Cristo, quien quiso que todos fueran uno en la verdad y en la caridad.
Donde surge la división, se debilita el testimonio evangélico y se hiere la comunión eclesial; pero donde florecen la fidelidad, la obediencia y la concordia fraterna, allí resplandece visiblemente la presencia de Cristo en medio de su Iglesia.
Por ello, exhortamos paternalmente a todos los fieles, clérigos, religiosos y laicos:
— a permanecer firmes en la doctrina transmitida por los Apóstoles y custodiada por la Santa Madre Iglesia;
— a vivir con sinceridad la caridad fraterna y el espíritu de comunión;
— a rechazar toda forma de división, escándalo o rivalidad;
— y a trabajar constantemente por la edificación del Cuerpo Místico de Cristo.
Que ninguno busque honores para sí mismo, sino el humilde servicio del Evangelio.
Que ninguno procure imponerse sobre los demás, sino que, guiado por la mansedumbre de Cristo, edifique siempre en la verdad y en la paz.
Declaramos asimismo que la comunión eclesial, la fidelidad al Evangelio y la obediencia legítima constituirán fundamento firme de nuestra comunidad, para que todos, perseverando en una sola fe y un solo bautismo, den testimonio auténtico de Cristo ante el mundo.
Confiamos estos deseos y propósitos a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia; de los santos Apóstoles Pedro y Pablo; y de todos los santos, para que el Señor conserve siempre unido a su pueblo y lo fortalezca en la verdad y en la caridad.
Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die XIII mensis Maii, Anno Sancto Iubilaei MMXXVI, primo Pontificatus Nostri.


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