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martes, 12 de mayo de 2026

Constitutio Apostolica de Episcoporum Institutione

GREGORIVS, EPISCOPUS
SERVVS SERVORVM DEI
AD PERPETVAM REI MEMORIAM

 

A los venerables hermanos cardenales, obispos, presb铆teros y di谩conos; a los religiosos, religiosas y a todo el Pueblo santo de Dios perteneciente a la Comunidad de Minecraft: salud y bendici贸n apost贸lica.


I. PROLOGO


La Santa Iglesia Cat贸lica, fundada por Nuestro Se帽or Jesucristo sobre la roca firme del bienaventurado Ap贸stol Pedro y edificada mediante la sucesi贸n apost贸lica bajo la autoridad del Romano Pont铆fice, tiene la misi贸n sagrada de anunciar el Evangelio, custodiar 铆ntegro el dep贸sito de la fe y conducir al Pueblo de Dios por el camino de la salvaci贸n.

El ministerio episcopal, instituido desde los tiempos apost贸licos y transmitido por la imposici贸n de las manos y la gracia del Esp铆ritu Santo, constituye la plenitud del sacramento del Orden. Por 茅l, el Obispo es configurado con Cristo Pastor y hecho sucesor leg铆timo de los Ap贸stoles, maestro aut茅ntico de la doctrina, santificador del pueblo fiel y principio visible de unidad en la Iglesia particular que le es confiada.

Quien es elevado a la dignidad episcopal recibe no solamente un honor eclesi谩stico, sino una grav铆sima responsabilidad espiritual, pastoral y doctrinal. Est谩 llamado a ejercer su ministerio con humildad, prudencia y fidelidad, siendo ejemplo para el clero y para los fieles, custodio de la sana doctrina y servidor de la comuni贸n eclesial.

Por ello, los elegidos para el episcopado prometen solemnemente:

— fidelidad 铆ntegra a la Santa Iglesia Cat贸lica y al Evangelio de Cristo;
— obediencia y reverencia filial al Romano Pont铆fice;
— comuni贸n efectiva y afectiva con el Colegio Episcopal;
— defensa y observancia de la disciplina eclesi谩stica;
— amor paternal y solicitud pastoral hacia sacerdotes, di谩conos, religiosos y fieles laicos;
— y diligencia en la celebraci贸n digna de la sagrada liturgia.

El C贸digo de Derecho Can贸nico establece en el canon 375 §1:

“Los Obispos, por instituci贸n divina, son sucesores de los Ap贸stoles mediante el Esp铆ritu Santo que les ha sido dado; son constituidos Pastores en la Iglesia, para que sean maestros de la doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros del gobierno.”

Asimismo, el canon 273 recuerda:

“Los cl茅rigos tienen especial obligaci贸n de mostrar reverencia y obediencia al Sumo Pont铆fice y a su Ordinario propio.”

Y el canon 392 §1 ense帽a:

“El Obispo debe promover la disciplina com煤n de toda la Iglesia y urgir la observancia de todas las leyes eclesi谩sticas.”

Conscientes, pues, de la gravedad y dignidad de este ministerio apost贸lico, y habiendo considerado las virtudes humanas, espirituales y pastorales de Nuestros queridos hijos Sebasti谩n Duque, Paulo Ratzinger, Sebasti谩n Acosta y Gerald Santiago, procedemos, por autoridad apost贸lica, a elevarlos a la plenitud del Orden Episcopal y confiarles la misi贸n de servir fielmente a la Iglesia en comuni贸n con esta Sede Apost贸lica.


II. EL ORDEN EPISCOPAL 


El episcopado, instituido por voluntad divina y transmitido ininterrumpidamente desde los Santos Ap贸stoles, constituye la plenitud del sacramento del Orden y el m谩s alto grado del ministerio sagrado dentro de la Iglesia.

Por medio de la consagraci贸n episcopal, los elegidos reciben, mediante la efusi贸n del Esp铆ritu Santo y la imposici贸n de las manos, la misi贸n de santificar, ense帽ar y regir al Pueblo de Dios en nombre de Cristo, Cabeza y Pastor eterno.

El Obispo, unido al Romano Pont铆fice y en comuni贸n con el Colegio Episcopal, se convierte en signo visible de unidad, custodio de la recta doctrina y defensor de la disciplina eclesi谩stica. Su ministerio no nace de dignidad humana alguna, sino de la gracia divina y de la sucesi贸n apost贸lica recibida leg铆timamente.

La Iglesia ense帽a que el Obispo debe distinguirse por:

— integridad de vida y rectitud moral;
— fidelidad absoluta al Evangelio y a la Tradici贸n Apost贸lica;
— prudencia en el gobierno pastoral;
— caridad paternal hacia el clero y los fieles;
— celo por la sagrada liturgia y los sacramentos;
— y esp铆ritu de servicio humilde conforme al ejemplo de Cristo.

Como ense帽a el canon 375 §2 del C贸digo de Derecho Can贸nico:

“Por la consagraci贸n episcopal se confiere, juntamente con la funci贸n de santificar, tambi茅n las funciones de ense帽ar y regir.”

Y el Concilio Vaticano II recuerda solemnemente:

“Los Obispos, puestos por el Esp铆ritu Santo, suceden a los Ap贸stoles como pastores de las almas.” (Lumen Gentium, 20)

Por tanto, quienes son llamados al episcopado quedan obligados delante de Dios y de la Iglesia a ejercer este ministerio con fidelidad, obediencia y esp铆ritu de sacrificio, buscando en todo la gloria divina y la salvaci贸n de las almas.


III.CONSIDERANDO


Que corresponde al Romano Pont铆fice, sucesor del bienaventurado Ap贸stol Pedro y Pastor Supremo de la Iglesia universal, proveer con solicitud apost贸lica al bien espiritual del Pueblo de Dios y al recto gobierno de la Iglesia;

Que el ministerio episcopal exige hombres probados en la fe, distinguidos por la integridad de vida, la fidelidad doctrinal, la prudencia pastoral y el amor sincero a la Santa Iglesia;

Que Nuestros queridos hijos Sebasti谩n Duque, Paulo Ratzinger, Sebasti谩n Acosta y Gerald Santiago han demostrado en el ejercicio de su servicio eclesial particular celo lit煤rgico, esp铆ritu de obediencia, comuni贸n eclesial y dedicaci贸n constante al servicio de la Iglesia;

Que su testimonio cristiano, su reverencia hacia las sagradas celebraciones y su fidelidad al Romano Pont铆fice los hacen dignos de mayor responsabilidad dentro de la misi贸n apost贸lica de la Iglesia;

Que la Santa Sede considera conveniente fortalecer la vida pastoral y espiritual de la comunidad mediante ministros preparados doctrinalmente y guiados por aut茅ntico esp铆ritu de comuni贸n;

Y habiendo invocado la asistencia del Esp铆ritu Santo, escuchado el parecer de quienes corresponde y considerado el bien de la Iglesia universal;

Por la plenitud de Nuestra Autoridad Apost贸lica, procedemos libremente a conferirles la dignidad episcopal.


IV.DECRETAMOS


Por la autoridad apost贸lica que Nos ha sido confiada como Sucesor del bienaventurado Ap贸stol Pedro y Pastor Supremo de la Iglesia universal, decretamos y establecemos lo siguiente:

Art铆culo I

Que Nuestros queridos hijos Sebasti谩n Duque, Paulo Ratzinger, Sebasti谩n Acosta y Gerald Santiago sean leg铆timamente elevados a la dignidad del Orden Episcopal, recibiendo la plenitud del sacramento del Orden conforme a las normas de la Santa Iglesia Cat贸lica y a las disposiciones del Derecho Can贸nico.

Art铆culo II

Que los mencionados prelados queden incorporados al Colegio Episcopal en plena comuni贸n con esta Sede Apost贸lica, participando del ministerio apost贸lico de santificar, ense帽ar y regir al Pueblo de Dios.

Art铆culo III

Que los nuevos Obispos presten, antes de asumir oficialmente su ministerio, la profesi贸n de fe y el juramento de fidelidad prescritos por la Iglesia.

Art铆culo IV

Que todos los fieles, cl茅rigos y miembros de la comunidad eclesial reconozcan y respeten la autoridad leg铆timamente conferida mediante este decreto, prest谩ndoles obediencia, colaboraci贸n y comuni贸n eclesial conforme a las normas de la Iglesia.

Art铆culo V

Que este decreto entre en vigor desde el momento de su publicaci贸n oficial y permanezca v谩lido y firme, no obstante cualquier disposici贸n contraria.


V. SOBRE LOS FIELES


Exhortamos paternalmente a todos los fieles de la Iglesia, cl茅rigos, religiosos, religiosas y laicos, a recibir con esp铆ritu de fe y comuni贸n estos nombramientos episcopales, reconociendo en el ministerio del Obispo un signo visible de la presencia de Cristo Pastor en medio de su Pueblo.

Recordando las ense帽anzas de la Santa Madre Iglesia, invitamos a todos a conservar siempre la unidad eclesial, la obediencia leg铆tima y la caridad fraterna, evitando toda divisi贸n, esc谩ndalo o actitud contraria a la comuni贸n del Cuerpo M铆stico de Cristo.

El canon 212 §1 del C贸digo de Derecho Can贸nico establece:

“Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, est谩n obligados a seguir con obediencia cristiana aquello que los sagrados Pastores, como representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como gobernantes de la Iglesia.”

Asimismo, exhortamos al Pueblo de Dios a sostener con sus oraciones a los nuevos Obispos, para que, fortalecidos por la gracia divina y guiados por el Esp铆ritu Santo, puedan desempe帽ar fielmente el ministerio que les ha sido confiado.

Que todos los fieles colaboren activamente en la misi贸n evangelizadora de la Iglesia, promoviendo la paz, la unidad y la fidelidad al Evangelio, para que Cristo sea glorificado en todas las cosas y la Iglesia permanezca firme en la verdad y en la caridad.


VI. EXHORTACI脫N 


Con coraz贸n paternal y esp铆ritu apost贸lico, exhortamos a Nuestros queridos hijos Sebasti谩n Duque, Paulo Ratzinger, Sebasti谩n Acosta y Gerald Santiago, llamados ahora a la plenitud del sacerdocio de Cristo, a ejercer el ministerio episcopal con humildad, prudencia y fidelidad inquebrantable a la Santa Iglesia.

Que recuerden siempre que el episcopado no constituye un honor mundano, sino un servicio sagrado; no una dignidad para s铆 mismos, sino una entrega total a Cristo y a su Pueblo. Sean, pues, ejemplo para los fieles en la palabra, en la caridad, en la pureza de vida y en la obediencia eclesial.

Que en toda circunstancia permanezcan firmes en la defensa de la verdad, reverentes hacia la sagrada liturgia, diligentes en el cuidado pastoral y cercanos a los sacerdotes, di谩conos, religiosos y fieles laicos.

A todos los fieles les pedimos elevar constantes oraciones por los nuevos Obispos, para que el Esp铆ritu Santo los fortalezca en las dificultades, los ilumine en el gobierno pastoral y haga fecundo su ministerio apost贸lico.

Que la Sant铆sima Virgen Mar铆a, Reina de los Ap贸stoles y Madre de la Iglesia; los santos Pedro y Pablo; y todos los santos del cielo intercedan por ellos, para que, perseverando fielmente hasta el final, puedan conducir muchas almas hacia Cristo, Sumo y Eterno Pastor.


Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die XII mensis Maii, Anno Sancto Iubilaei MMXXVI, primo Pontificatus Nostri.

Gregorivs pp. 
Pont铆fice M谩ximo

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